CÓMO PINTAR UNA MINIATURA por Juan Ramos

Como en muchos otros ámbitos artísticos, debe quedar claro que no hay una sola forma de pintar una miniatura. En contra de lo que pueda parecer, existe un gran margen para experimentar y usar otras técnicas distintas a las habituales que ofrecen igualmente buenos resultados. Las miniaturas que pintamos están generalmente compuestas de metal, plástico o resina, y pueden estar fabricadas mediante un molde en el que se inyecta cualquiera de estos materiales o impresas mediante una impresora 3D en resina. Aunque estas últimas han abierto un mundo de posibilidades en el sector, la mayoría de miniaturas y sets de modelismo que compramos físicamente están fabricadas mediante un molde.

Dicho esto, vamos a acercarnos un poco al proceso de pintar una miniatura.

PREPARAR

Una vez ensamblada una miniatura, debemos limpiar determinadas impurezas o artefactos resultantes de la fabricación que pueden perjudicar el pintado y el resultado final. Esto implica limar líneas de molde, cortar rebabas que quedan tras separar las piezas de la matriz a la que están unidas, aplicar masillas sobre piezas cuyas uniones dejan pequeños espacios, etcétera.

IMPRIMAR

Después, llega la hora de aplicar una capa de imprimación (acrílica) a nuestra miniatura. Esta capa prepara la pieza para recibir la pintura y mejora la adherencia de esta. Aunque puede hacerse con un pincel, es recomendable aplicarla mediante un aerógrafo o spray de imprimación, para que la capa sea uniforme. Pueden usarse distintos colores para imprimar una miniatura, según gustos y forma de trabajar. Una práctica habitual que me parece muy recomendable es imprimar de negro y después aplicar una rociada de blanco en la dirección de la luz que queremos representar, para facilitar la comprensión del volumen de la miniatura y saber dónde hay que aplicar luces más intensas.

Imprimación en negro con volumen en blanco.

PINTAR

Una vez hemos decidido de qué colores vamos a pintar nuestra miniatura, escogemos un elemento de la misma y comenzamos a pintar la capa base de todos los materiales similares que encontremos. Es recomendable empezar a pintar desde dentro hacia afuera, para minimizar el riesgo de estropear partes que ya hemos pintado. Es decir, debemos pintar las partes más profundas y menos accesibles primero.

Respecto al color e iluminación de la miniatura, pintaremos un color base y trabajaremos sobre él, aplicando capas más claras y más oscuras en las zonas expuestas y ocultas a la luz, respectivamente. Personalmente, trabajo con un color base muy oscuro, aplico algunas capas de iluminación, luego refuerzo algunas sombras y, con colores aguados o tintas, perfilo la sombra de los distintos elementos que sobresalen de la figura antes de continuar (así no estropeo las luces finales si me equivoco). En este momento también aplico en ocasiones veladuras para crear una transición. En general, creo que es importante pintar con un acrílico fluido o incluso algo diluido para que las capas no sean gruesas y el aplicarlas de forma sucesiva no estropee el relieve y resolución de la miniatura, además de generar una transición más suave entre capas.

Después, podemos dar las últimas luces, con colores más saturados y finalmente más brillantes, que resalten áreas muy pequeñas que aumentarán el contraste de nuestra miniatura.

En cualquier caso, esta es sólo una forma de proceder, pero es bastante habitual y recomendable para cualquiera que empiece a pintar miniaturas.

APLICAR LAS CAPAS

Cuando aplicamos sucesivamente capas más luminosas, aclaramos el color anterior según el aspecto de la luz que queramos conseguir (no tiene que ser con blanco necesariamente). La nueva capa debe cubrir gran parte de la anterior (que la contiene), sin cubrirla entera. Cuantas más capas apliques, más suave será la transición (más colores intermedios) y más realista será el resultado. No todas las partes de la miniatura presentarán el espectro que hemos creado desde el color más oscuro al más claro: las zonas que están en sombra alcanzarán una capa menos luminosa y el contraste de luces y sombras será menor, mientras que zonas expuestas a la luz tendrán poca superficie cubierta exclusivamente por las primeras capas, pero un mayor contraste.

Cada capa está contenida en la anterior y cubre gran parte de la misma, sin llegar a cubrirla por completo.

Aunque algunos efectos dependen de la dirección de la luz que queramos representar, que con frecuencia será una luz cenital o superior lateral, hay determinados criterios generales que pueden ayudarnos a empezar a iluminar, especialmente si estamos empezando:

  • Descomponer la figura en cuerpos geométricos, cuyo comportamiento ante la luz comprendemos mejor.
  • Los elementos más externos están más iluminados, mientras que los más profundos o escondidos lo están menos (parece una obviedad, pero considero este el consejo más importante para todo aquel que está empezando). Lo mismo se aplica para las zonas dentro de un mismo elemento.
  • Como consecuencia de lo anterior, las aristas de la miniatura deben estar más iluminadas.
  • Las convergencias de varias aristas deben estar aún más iluminadas.
  • La cara de la figura (si es una persona o criatura) debe estar iluminada y especialmente cuidada pues es el elemento central de atención, donde primero miramos cuando nos enseñan una miniatura.

EL FAMOSO METAL NO METÁLICO (NMM) Y LOS MATERIALES.

Es muy común, especialmente en miniaturas de fantasía, que estas tengan elementos metálicos como armaduras, armas, amuletos, etcétera. Aunque podemos usar pinturas con efecto metalizado para representarlos de forma sencilla, los pintores de miniaturas suelen evitarlas, puesto que el metal no es distinto a los otros materiales por su color, sino por su comportamiento ante la luz. La técnica de imitar el metal de forma realista con colores sin efectos se denomina Non-metallic metal (o metal no metálico).

La técnica del metal no metálico evita el uso de pinturas de efecto metalizado.

Para iluminar materiales pulidos como el metal (y hacernos una idea de cómo ordenar la luz en distintas superficies de nuestra miniatura), nos resulta útil comprender que, en función de su comportamiento ante la luz, estos tienen un componente difuso y un componente especular, y es la proporción de ambos lo que caracteriza la forma en que vemos dicho material.

 

Las superficies más rugosas rebotan la luz en todas direcciones (componente difuso). Las superficies muy pulidas reciben la luz y la reflejan en su mayoría en un mismo ángulo, generando ese efecto de espejo (componente especular).

Un material sin apenas componente especular (izquierda) y otro con un fuerte componente especular (derecha).

Es importante entender que un material no está nunca perfectamente pulido, y los materiales cuentan con ambos componentes, pero difieren en qué porcentaje de la luz rebota de forma ordenada o desordenada.

Al rebotar los haces de luz en la misma dirección y de forma conjunta, en un material metálico debería haber zonas más brillantes, así que el espectro de color desde oscuro a claro que utilizamos debe ser más amplio que en otros materiales (llegar a capas de mayor brillo). Así, para pintar un material metálico, debemos aplicar capas hasta alcanzar una luminosidad mayor (empleando colores más claros y saturados al final). Además, conviene que el color sea uniforme dentro de la capa, poniendo especial cuidado en no generar un grosor que arruine la textura pulida e incluso aplicando más capas intermedias que en el resto de la miniatura.

En cualquier caso, muchos pintores exageran la luz en las miniaturas, especialmente en las de fantasía, para aumentar el contraste y hacerlas más coloridas.

ACABADO

Finalmente, si nuestra miniatura tiene peana, decorarla y aplicar materiales de modelismo para crear un entorno realista (como un pequeño diorama) es el paso final del proceso y a menudo contrasta con la miniatura y ofrece un resultado más interesante.

También hay quienes aplican barnices protectores a sus miniaturas, aunque es una decisión personal pues, por norma general, alteran bastante el aspecto de la miniatura.

Con todo esto dicho, espero haberos acercado un poco al proceso de pintar miniaturas. Para aquellos que empiezan, recomiendo ir incorporando técnicas o trucos sucesivamente, sin dejarse abrumar por las luces y el metal no metálico. Pintar y ver el resultado es una buena forma de saber qué hacer mejor o qué técnica o efecto deseas aprender a continuación.

 

Juan Ramos

Instagram: Juan Collins

 

Materiales: VALLEJO ACRYLICS

 

 

Join the conversation

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

  • tayete - 6 months ago

    Muy ilustrativo, muchas gracias